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Comparación entre un programa de Hemovigilancia activa con cuarentena y un programa de Hemovigilancia pasiva en un hospital de tercer nivel.

Autores: Laura Berzal, Rosalía Alonso, Isabel Sánchez, José Rafael Cabrera, José Luis Bueno.

Servicio de Hematología – Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda

 

Resumen

En los últimos años, el número de reacciones adversas a las transfusiones ha descendido notablemente gracias a la mejora de los sistemas de Hemovigilancia, y en gran parte, a la sustitución de los sistemas de Hemovigilancia pasiva, por sistemas de Hemovigilancia activa. Aunque la Hemovigilancia se ha convertido en una herramienta fundamental en términos de seguridad transfusional, muchos centros aún no han establecido sistemas de Hemovigilancia activa que funcionen adecuadamente.

En este estudio, se revisó la historia clínica de los pacientes que recibieron transfusiones sanguíneas en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda durante un período de 2 años comprendido entre enero de 2016 y diciembre de 2017. Los datos obtenidos tras la revisión activa de historias clínicas se compararon con los registrados en papel mediante el sistema de Hemovigilancia pasiva vigente en años previos, hasta finales del 2016.

El número de eventos identificado mediante Hemovigilancia activa con cuarentena en 2017, y mediante Hemovigilancia activa retrospectiva en 2016 es muy superior al identificado mediante el sistema de Hemovigilancia pasiva, registrándose un incremento en la tasa de detección de eventos de 6,7 veces.

Palabras clave: Hemovigilancia activa, Hemovigilancia pasiva, Transfusión, Reacción adversa, Seguridad transfusional.

Abstract:

In recent years, the number of adverse reactions to transfusions has decreased significantly due to the improvement of Haemovigilance systems, and the replacement of passive Haemovigilance with active Haemovigilance. Although Hemovigilance has become an indispensable tool for improving the safety of transfusions, many centers have not yet established active Haemovigilance systems.

In this study, we reviewed the clinical history of patients who had received blood transfusions in Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda for a period of 2 years between January 2016 and December 2017. The results obtained after actively reviewing clinical histories, were compared with those recorded on paper using the passive Haemovigilance system until December 2016.

The number of events identified through Active Haemovigilance with quarantine in 2017, and through retrospective active Haemovigilance in 2016 is much higher than the number of events identified through the passive Haemovigilance system in previous years, registering 6.7-fold increase in the event detection rate.

Keywords: Active Haemovigilance, Passive Haemovigilance, Transfusion, Adverse reaction, Transfusional safety

 

  1. Introducción

La Hemovigilancia se define como el conjunto de procedimientos aplicados a toda la cadena de transfusión, desde la extracción de la sangre y componentes sanguíneos, hasta la llegada de estos últimos al receptor; con el objetivo de recopilar y valorar información relativa a los efectos o reacciones adversas derivados de la transfusión, y así prevenir y/o tratar su aparición y recurrencia (International Haemovigilance Network, 2017).

Una vez identificada la tendencia de los efectos y reacciones adversas, la Hemovigilancia se encarga de estimular la investigación, crear conciencia sobre los riesgos transfusionales, y mejorar la seguridad de la transfusión tanto para los donantes como para los receptores (Bolton-Maggs and Cohen, 2013).

Como miembro de la Unión Europea, España está obligada a notificar anualmente las reacciones y efectos adversos graves a la Comisión Europea. Nuestra red estatal de Hemovigilancia está organizada en 3 niveles: nivel local (servicios hospitalarios y centros de transfusión), nivel autonómico (coordinación dentro de la Comunidad Autónoma y con el Ministerio de Sanidad), y nivel estatal (Comité Científico de Seguridad Transfusional del Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad del Gobierno de España).

La red de Hemovigilancia estatal clasifica los incidentes en tres grupos: reacciones adversas, errores en la administración de componentes y “casi incidentes” (Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad (MSSSI) del Gobierno de España, 2015)

Las reacciones adversas a la transfusión se definen como cualquier respuesta nociva o inesperada en un paciente, relacionada con la trasfusión de cualquier componente sanguíneo (Popovsky et al., 2011). Las reacciones adversas agudas aparecen dentro de las primeras 24h de la transfusión (se emplea el término de reacciones hiperagudas en referencia a las que suceden antes del término de la misma), mientras que las tardías aparecen transcurridas 24h.  Dentro de las reacciones adversas agudas, las reacciones febriles y alérgicas son las más frecuentes, pero en la mayoría de los casos son leves y no asocian mortalidad. Sin embargo, la lesión pulmonar aguda relacionada con la transfusión (LPART) también conocida como TRALI por sus siglas en inglés (Transfusion-Related Acute Lung Injury), el edema pulmonar cardiogénico o TACO (Transfusion associated circulatory overload), las reacciones hemolíticas, y la contaminación bacteriana, son menos frecuentes, pero asocian una elevada mortalidad (Andrzejewski et al., 2013; Food and Drug Administration, 2014; MacLennan, 2013). Cabe mencionar que la mayoría de las reacciones hemolíticas transfusionales agudas se deben a transfusiones de concentrados de hematíes ABO no compatible, y normalmente, este tipo de reacciones responde a errores humanos durante la cadena de transfusión (Bolton-Maggs et al., 2017).

En los últimos años, el número de reacciones adversas a las transfusiones, así como la morbilidad y mortalidad asociadas a las mismas ha descendido notablemente (Bolton-Maggs et al., 2017). Esto se debe a la mejora de los sistemas de Hemovigilancia, y en gran parte, a la sustitución de los sistemas de Hemovigilancia pasiva, por sistemas de Hemovigilancia activa.

Mientras que, en un sistema de Hemovigilancia pasiva es personal no entrenado específicamente para la Hemovigilancia el que se encarga de hacer el informe acerca de los eventos relacionados con la transfusión, normalmente identificados de forma espontánea por el transfusor (enfermera o anestesista); en un sistema de Hemovigilancia activa, personal preparado para ello (enfermera de Hemovigilancia) es el encargado de identificar dichos eventos mediante la revisión activa y sistemática de la historia clínica de los pacientes (de Vries et al., 2010). En enero de 2017, en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, se completó el Proyecto de Optimización Informática de la Transfusión (OPINTRA), instaurándose un procedimiento de Hemovigilancia denominado Hemovigilancia activa con cuarentena (HEMACUA). A diferencia de los años anteriores, se designó una enfermera responsable de Hemovigilancia en el Servicio de Transfusión, para que activamente revisara la historia clínica electrónica de cada paciente transfundido.

El concepto de Hemovigilancia activa con cuarentena se refiere a la revisión de la historia clínica del paciente transfundido al menos 24h tras la finalización del proceso, pudiendo así detectar reacciones agudas especialmente importantes, entre las que se encuentran los problemas pulmonares (LPART/TRALI y TACO) y otros síntomas como la disnea inespecífica y la hipertensión aguda, que habitualmente ocurren entre 6 y 24 horas tras el proceso transfusional.

Tabla 1: Comparación entre la Hemovigilancia pasiva, la Hemovigilancia activa y la Hemovigilancia activa con cuarentena

TIPOS DE HEMOVIGILANCIA

PASIVA

ACTIVA

ACTIVA CON CUARENTENA

Los incidentes relacionados con la transfusión son detectados pasivamente por el transfusor (normalmente una enfermera o un anestesista)

Personal entrenado para ello (enfermera de Hemovigilancia) es el encargado de la detección de los incidentes en el momento de la finalización de la transfusión; habitualmente preguntando al paciente o sus familiares si ha surgido algún efecto adverso.

Personal entrenado para ello (enfermera de Hemovigilancia) es el encargado de la detección de los incidentes mediante la revisión activa de la historia clínica de todos los pacientes que han recibido una transfusión al menos 24h tras la finalización del proceso transfusional.

Los incidentes que acontecen tras el fin de la transfusión raramente se comunican.

Los eventos tardíos, entre los que se encuentran los problemas pulmonares, raramente se comunican.

Permite la detección de reacciones agudas especialmente importantes, entre las que se encuentran los problemas pulmonares

 

El inicio de un Programa de Hemovigilancia Activa con cuarentena contrasta con la Hemovigilancia pasiva que se realizaba hasta finales de 2016 en nuestro hospital. Hasta entonces, cuando una transfusión finalizaba, se devolvía la bolsa vacía junto a un formulario donde la enfermera o anestesista que había transfundido registraba los eventos ocurridos durante la transfusión. Sin embargo, si el transfusor no notificaba los eventos, o si estos ocurrían después de que la bolsa y el formulario se hubiesen devuelto al Servicio de Transfusión, raramente se notificaban o se relacionaban esos incidentes con la transfusión. En la tabla 1 se comparan las características de los diferentes tipos de Hemovigilancia existentes: pasiva, activa y activa con cuarentena.

Aunque la Hemovigilancia se ha convertido en una herramienta fundamental a la hora de mejorar la seguridad de las transfusiones, muchos centros aún no han establecido sistemas de Hemovigilancia que funcionen adecuadamente (Marwaha, 2016), de ahí la necesidad de evaluar y cuantificar el efecto de los programas de Hemovigilancia activa con cuarentena frente a los tradicionales de Hemovigilancia pasiva.

 

  1. Objetivos

2.1 – Objetivo primario:

  • Evaluar la incidencia de reacciones adversas a la transfusión sanguínea detectadas mediante un programa de Hemovigilancia activa con cuarentena, frente a las detectadas mediante uno de Hemovigilancia pasiva.

2.2 – Objetivos secundarios:

  • Describir los efectos adversos relacionados con la transfusión sanguínea en cada uno de los dos modelos.
  1. Materiales y métodos

3.1 – Diseño

Se realizó un estudio observacional, descriptivo, longitudinal, retrospectivo y monocéntrico de los pacientes que recibieron transfusiones sanguíneas en el Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda durante un período de 2 años comprendido entre enero de 2016 y diciembre de 2017. No hubo criterios de exclusión.

3.2  – Metodología

Se accedió y revisó activamente la historia clínica electrónica de todos los pacientes que recibieron transfusiones de concentrados de hematíes, plaquetas, unidades de plasma fresco congelado y/o progenitores hematopoyéticos durante el periodo de tiempo antes mencionado, con el objetivo de detectar la aparición de síntomas durante o en las siguientes 24h a la transfusión que pudiesen estar en relación con la misma. Los síntomas buscados fueron: fiebre igual o mayor a 38ºC, reacción alérgica, escalofríos/tiritona, síntomas digestivos (nauseas/vómitos, diarrea), síntomas hemolíticos (dolor en el punto de inyección, hemoglobinuria, ictericia), shock, disnea/insuficiencia respiratoria, hipotensión e hipertensión.

En caso de detectarse una reacción adversa, se completó un formulario en el sistema informático de gestión de Hemovigilancia (creado como un módulo del nuevo programa de gestión del Servicio de Transfusión), incluyendo el sexo y edad del paciente, el servicio del hospital que solicitó la transfusión, los datos del hemocomponente transfundido, el grupo hemático ABO y el fenotipo Rh-Kell del paciente, los síntomas detectados, y el tipo de reacción adversa sospechada, así como su gravedad e imputabilidad. La gravedad de los incidentes se definió utilizando criterios clínicos según una escala de 0 a 5, siendo 0 la ausencia de manifestaciones clínicas relacionadas con la transfusión, y 5 la muerte del paciente por una causa atribuible o relacionada con la misma. La imputabilidad se asignó de acuerdo con una escala de 0 a 4, donde 0 significaba que el incidente no estaba relacionado con la transfusión, y 4 que la relación entre el proceso transfusional y el efecto adversos era seguro (tabla 2). En pacientes que recibieron múltiples componentes, en caso de no poder asignar el efecto adverso a una unidad específica, se asignó por convenio a la última unidad transfundida antes de que apareciera el evento. Los incidentes pulmonares registrados no fueron estudiados analíticamente; siendo el diagnóstico exclusivamente clínico.

 

Tabla 2. Gravedad e imputabilidad de las reacciones adversas a la transfusión

Gravedad

Imputabilidad

Grado 0

No hay manifestaciones clínicas

0-Excluida

Pruebas concluyentes que atribuyen la reacción adversa a otras causas.

Grado 1

Manifestaciones clínicas leves que no precisan medicación

1-Improbable

Existen pruebas a favor de atribuir la reacción adversa a otras causas diferentes de la transfusión

Grado 2

Manifestaciones clínicas moderadas que ceden con medicación

2-Posible

No existen pruebas suficientes para atribuir la reacción a la transfusión o a causas alternativas

Grado 3

Manifestaciones clínicas graves que requieren varios tratamientos u otro tipo de intervenciones

3-Sugestivo

Evidencia a favor de atribuir la reacción adversa a la transfusión

Grado 4

Manifestaciones clínicas muy graves que requieren ingreso en UCI

4-Segura

Pruebas concluyentes que atribuyen la reacción adversa a la transfusión

Grado 5

Muerte del paciente

No evaluable

Los datos son insuficientes para evaluar la imputabilidad.

 

 

Los datos obtenidos tras la revisión activa de historias clínicas se compararon con los datos recibidos en papel obtenidos hasta diciembre de 2016 por medio del sistema de Hemovigilancia pasiva.

 

3.3  - Análisis estadístico

Para el análisis de las variables cuantitativas se han empleado medidas de estadística descriptiva básica (de centralización y de posición), y para el análisis de las variables categóricas se ha recurrido a estudios de frecuencia y tasas relativas.

El tratamiento de la información perteneciente a los pacientes se hizo a través de una base de datos anonimizada mediante número de identificación, y contó con la aprobación del Comité Ético de Investigación Clínica del Hospital Universitario Puerta de Hierro de Majadahonda.

Resultados

Durante el año 2016, en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda, se transfundió un total de 21.172 componentes sanguíneos: 14.526 concentrados de hematíes (68,61%), 3836 unidades de plasma (18,12%) y 2810 unidades de plaquetas (13,27%).

Mediante el sistema de Hemovigilancia pasiva vigente en ese momento, se reportaron tan solo 13 reacciones adversas a la transfusión (correspondiendo a una tasa de 6,1 incidentes por cada 10.000 hemocomponentes transfundidos), no detectándose ningún caso de evento pulmonar. Sin embargo, tras llevar a cabo un proceso de Hemovigilancia retrospectiva activa con cuarentena, el número de reacciones adversas identificadas fue de 102 (correspondiendo a una tasa de 48,2 incidentes por cada 10.000 hemocomponentes transfundidos). Por tanto, el número de incidentes detectados mediante Hemovigilancia activa fue 7,8 veces superior al detectado mediante Hemovigilancia pasiva.

De los 102 eventos detectados mediante Hemovigilancia activa, el 57,84% de los pacientes afectados fueron varones, y el 42,16% mujeres.

Los pacientes que presentaron más incidentes fueros los pacientes hematológicos (n=37; 36,27%), seguidos de los que estaban a cargo del servicio de Oncología (n=10; 9,8%)

Con respecto al hemocomponente involucrado, el 70,6% de los incidentes ocurrieron en transfusiones de concentrados de hematíes, el 14,7% en transfusiones de plaquetas, el 13,7% en trasfusiones de plasma y el 1% restante durante leucoaféresis.

Del total de reacciones adversas encontradas, el 48,71% correspondieron a reacciones febriles no hemolíticas, el 18,8% a reacciones alérgicas, el 19,66% a eventos digestivos, el 8,55% a eventos pulmonares, el 3,42% a reacción hemolítica no ABO, y el 0,86% restante a reacción hemolítica ABO.   

En el año 2017 se transfundieron 19.106 componentes a un total de 2572 pacientes. En este periodo de tiempo, una vez ya implantado el sistema de Hemovigilancia activa con cuarentena, se registraron 143 reacciones adversas a la trasfusión (correspondiendo a una tasa de 74,8 incidentes por cada 10.000 hemocomponentes transfundidos), manteniéndose así el incremento en la detección de eventos observado en el año 2016 una vez llevado a cabo el proceso de Hemovigilancia activa retrospectiva.

Los pacientes con incidentes fueron hombres en el 58,9% de los casos y mujeres en el 41,1%.   La mediana de edad fue de 65 años.

Los pacientes que presentaron más incidentes fueros los pacientes hematológicos (n=42; 32,6%), seguidos de los que estaban a cargo del servicio de anestesia y reanimación (n=22; 17,1%)

Con respecto al hemocomponente involucrado, el 72,1% de los incidentes ocurrieron en transfusiones de concentrados de hematíes, el 18,7% en transfusiones de plaquetas, el 6,2% en trasfusiones de plasma y el 3,1% restante en infusiones de progenitores hematopoyéticos. Los incidentes con plaquetas fueron más frecuentes con plaquetas de pool; en comparación con las de aféresis.

Del total de reacciones adversas encontradas, 67 correspondieron a reacciones febriles no hemolíticas (46,85%), 32 a reacciones alérgicas (22,38%), 26 a eventos pulmonares (18,18%), 17 a eventos digestivos (11,89%) y 1 a reacción hemolítica no debida a error (0,7%).

Se identificaron 2 casos de muerte relacionada con la transfusión; uno por un síndrome hiperhemolítico catastrófico no debido a error; y otro por una broncoaspiración tras presentar

un vómito que aconteció junto a otros síntomas digestivos durante el proceso transfusional.

Tanto en 2016 como en 2017, las reacciones febriles fueron el evento más frecuente. En todos los casos fueron leves y con imputabilidad de bajo grado. Las reacciones alérgicas fueron también frecuentes y leves; sin embargo, la imputabilidad a la transfusión fue alta. La respuesta de los pacientes a medicación antialérgica fue generalmente buena, y no hubo episodios de anafilaxia.

Los eventos pulmonares relacionados con la transfusión fueron los terceros en frecuencia, siendo 2/3 de ellos leves o moderados (resolviéndose rápidamente con oxigenoterapia); y 1/3 graves o muy graves, requiriendo varias intervenciones. El 75% de los eventos ocurrió antes de las 10,3h tras el inicio de la transfusión (Percentil 75). La mediana de tiempo hasta la aparición del evento fue globalmente de 5,1 horas.

Los datos obtenidos mediante Hemovigilancia Activa en los años 2016 y 2017 difieren abiertamente de los obtenidos mediante Hemovigilancia pasiva en los años previos (tabla 3).

Tabla 3: reacciones adversas comunicadas en el HUPHM mediante Hemovigilancia pasiva del 2010 al 2015

 

2010

2011

2012

2013

2014

2015

Reacción febril no hemolítica

6

3

11

15

11

11

Reacción alérgica

5

3

6

19

8

9

Evento digestivo

2

0

2

4

1

2

Evento pulmonar

0

0

1

2

0

1

Sepsis bacteriana

2

1

0

0

0

0

Reacción hemolítica debida a error

1

1

2

1

0

0

Reacción hemolítica no debida a error

1

0

1

2

0

1

Total

17

8

23

43

20

24

 

Discusión

El número de eventos detectado mediante Hemovigilancia activa con cuarentena en 2017 (143 eventos), y mediante Hemovigilancia

activa retrospectiva en 2016 (102 eventos) es muy superior al detectado mediante el sistema de Hemovigilancia pasiva vigente en los años previos (media de 21,1 eventos anuales). Por tanto, el programa HEMACUA supone un aumento de 6,7 veces en la tasa de detección de eventos (gráfico 1).

Gráfico 1: Efectos adversos relacionados con la transfusión identificados en el HUPHM entre 2010 y 2017

En el año 2016, la tasa de eventos identificados fue de 48,2 incidentes por cada 10.000 hemocomponentes transfundidos, incrementándose en el 2017 hasta alcanzar cifras de 74,8 incidentes por cada 10.000 hemocomponentes transfundidos.

Actualmente, la tasa de identificación de eventos adversos de nuestro hospital es alrededor de 10 veces superior a la tasa de notificación reportada a nivel internacional, siendo esta última de 7,7 eventos por cada 10.000 hemocomponentes transfundidos, según la Red Internacional de Hemovigilancia Istare (Politis et al., 2016).

Destacar que no solo se encuentra por encima de la media a nivel internacional, sino que también lo hace a nivel nacional (gráfico 2). En el último informe de Hemovigilancia publicado por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno de España se observa que, la tasa de reporte nacional de los últimos años se sitúa en torno a 20 eventos por cada 10000 componentes sanguíneos.

Gráfico 2: Número de notificaciones por 10.000 unidades transfundidas. Fuente: SI-SNST

Una de las grandes ventajas del sistema de Hemovigilancia activa con cuarentena, es la mayor tasa de identificación de eventos tardíos, especialmente pulmonares: sobrecarga circulatoria relacionada con la transfusión (TACO), Lesión pulmonar aguda relacionada con la transfusión (LPART/TRALI), y otros síntomas como disnea inespecífica y episodios de hipertensión aguda.

En años previos, dichos eventos pasaron desapercibidos, ya que al aparecer de forma tardía (transcurridas aproximadamente 6 horas tras la transfusión) no se relacionaban con el proceso transfusional. De hecho, un dato importante que nos sugería que nuestro programa de Hemovigilancia no era el adecuado, era que no teníamos comunicaciones de eventos pulmonares; cuando, sin embargo, éstos son muy frecuentes y especialmente graves, según se publica en los informes de Hemovigilancia consolidados.

En el gráfico 3 se observan los diferentes tipos de reacciones transfusionales comunicadas en nuestro hospital entre los años 2010 y 2017, pudiéndose apreciar un aumento general en la detección de reacciones adversas, pero sobre todo en las de tipo pulmonar, prácticamente ausentes previamente a la instauración de la Hemovigilancia Activa con cuarentena. Aunque las reacciones febriles y alérgicas son el evento más frecuente, no asocian mortalidad; sin embargo, los eventos adversos de tipo pulmonar, aunque menos frecuentes que las primeras, asocian mayor gravedad (la sobrecarga circulatoria relacionada con la transfusión [TACO] es la primera causa de muerte asociada al proceso transfusional), de ahí la importancia de su detección e instauración de un tratamiento precoz.

Gráfico 3: diferentes tipos de reacciones adversas identificadas en el HUPHM entre 2010 y 2017

Por otro lado, el sistema HEMACUA también ha sido capaz de detectar muertes o eventos graves que, sin un sistema riguroso, podrían haber pasado desapercibidos; como por ejemplo el caso de muerte como consecuencia final de un vómito que se imputa a un evento digestivo como consecuencia del proceso transfusional.

El Proyecto de Optimización Informática de la Transfusión (OPINTRA) no solo trajo consigo la puesta en marcha de un sistema de Hemovigilancia activa con cuarentena, sino también la implantación de un sistema de seguridad transfusional que redujera el riesgo de errores ABO. De hecho, en los años 2016 y 2017 no se han detectado casos de errores en la administración de componentes ABO incompatibles; y sin embargo sí se han identificado “casi errores”, que antes pasaban desapercibidos. El sistema de seguridad transfusional utilizado para la verificación de la correcta extracción de las muestras y de los componentes sanguíneos a la cabecera del paciente es uno de los elementos que aporta mayor seguridad al proceso transfusional; ya que la incorrecta identificación del paciente en la toma de muestra o en la transfusión, continúa siendo la preocupación más importante en nuestro hospital.

A la vista de los resultados podemos afirmar que la mejora de la práctica transfusional se basa en dos pilares fundamentales. Por un lado, el uso adecuado de componentes sanguíneos; más conocido como “Patient Blood Management” (PBM); y por otro lado, la reducción de los efectos adversos relacionados con la transfusión (Hemovigilancia).

La Hemovigilancia es una herramienta crucial para garantizar la seguridad transfusional. En Europa, la Comisión celebrada en el año 2003 supone la incorporación de la Hemovigilancia en la legislación de la Unión Europea, lo que empuja al establecimiento y desarrollo de la misma en los diferentes estados miembros (Faber, 2004). En los últimos años, gracias a la mejora de la Hemovigilancia, la tasa de notificación de reacciones adversas a la transfusión se ha incrementado, y la mortalidad asociada ha disminuido.

Sin embargo, en muchos otros países, especialmente aquellos en vías de desarrollo, aún no se han establecido ni estandarizado sistemas de Hemovigilancia que funcionen óptimamente.

Por ello, creemos que es necesario concienciarnos acerca de la importancia de instaurar sistemas de Hemovigilancia activa tanto en el marco nacional como internacional, ya que constituye una herramienta imprescindible para la identificación de eventos adversos relacionados con la transfusión. El incremento en la detección de dichos eventos permitirá aplicar las medidas necesarias para minimizar los riesgos asociados al proceso transfusional, y desarrollar en el futuro estrategias para prevenir y tratar precozmente eventos relacionados con la transfusión en nuestro medio.

Conclusiones

  • El nuevo programa de Hemovigilancia activa con cuarentena (HEMACUA) implantado a finales del año 2016 en el Hospital Puerta de Hierro de Majadahonda ha aumentado la detección de eventos relacionados con la transfusión, en comparación con los eventos detectados en años previos mediante Hemovigilancia Pasiva.
  • El número de eventos pulmonares detectados se ha incrementado, ya que muchos de ellos habrían pasado desapercibidos con el sistema de Hemovigilancia pasiva.
  • El proyecto de Optimización Informática de la Transfusión (OPINTRA) ha permitido la implantación de un sistema de seguridad transfusional que conducirá a la reducción drástica de los errores en la administración de componentes ABO incompatibles.La Hemovigilancia es una herramienta crucial para garantizar la seguridad transfusional, siendo necesaria la implementación y estandarización de estos sistemas en el ámbito sanitario internacional.

 Bibliografía

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  • Bolton-Maggs PHB, Poles D et al. on behalf of the Serious Hazards of Transfusion (SHOT) Steering Group (2017). The 2016 Annual SHOT Report.
  • Bolton-Maggs, P. and Cohen, H. (2013). Serious Hazards of Transfusion (SHOT) haemovigilance and progress is improving transfusion safety. British Journal of Haematology, 163(3), pp.303-314.
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  • Ministerio de Sanidad, Servicios sociales e Igualdad (MSSSI) del Gobierno de España (2015). Informe de Hemovigilancia año 2015. Disponible en:
  • https:/www.msssi.gob.es/profesionales/saludPublica/medicinaTransfusional/hemovigilancia/docs/Informe2015.pdf. Consultado el 25 de octubre de 2017.
  • Politis, C., Wiersum, J., Richardson, C., Robillard, P., Jorgensen, J., Renaudier, P., Faber, J. and Wood, E. (2016). The International Haemovigilance Network Database for the Surveillance of Adverse Reactions and Events in Donors and Recipients of Blood Components: technical issues and results. Vox Sanguinis, 111(4), pp.409-417.
  • Popovsky MA, Robillard P, Schipperus M, Stainsby D, Tissot JD, Wiersum J. ISBT Working Party on Haemovigilance (2011). Proposed standard definitions for surveillance of noninfectious adverse transfusion reactions.

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