Inmunoterapia antitumoral con CART: un “fármaco” multidisciplinar del propio paciente.

manel joan2

Dr. Manel Juan.

 

Jefe de Sección de Inmunoterapia. Servicio de Inmunologia. Centro de Diagnóstico Biomédico. Hospital Clínic de Barcelona. Plataforma de inmunoterapia HSJD-HCB, IDIBAPS, UAB, Barcelona

La inmunoterapia antitumoral ha llegado como opción terapéutica para quedarse como elemento central del tratamiento antitumoral. Mientras la cirugía, la radioterapia o la quimioterapia son los “clásicos puntales” que han permitido que se consiga curar más de la mitad de los cánceres con intervenciones externas centradas en eliminar directamente las células neoplásicas, la inmunoterapia supone un giro copernicano al visualizar el equilibrio de la función inmunitaria respecto al tumor, como una opción interna que busca recuperar o reequilibrar la función antitumoral inherente generalmente eficiente (que nos evita que tengamos muchos tumores durante nuestras vidas) pero que justamente cuando evidenciamos el tumor es porque ha resultado bloqueada o reducida perdiendo esa eficacia. Con la inmunoterapia antitumoral introducimos una nueva manera de enfocar el tratamiento del cáncer que tiene un camino a recorrer muy distinto a los actuales, aunque quizás debemos reescribir algunas de las normas de aplicación para que estas se desarrollen plenamente.

Más allá del uso de fármacos que “mejoran” esta función inmunitaria antitumorales, como los inhibidores de puntos de control (check-point inhibitors) basados en anticuerpos que bloquean los frenos que pone el tumor para evitar la función del sistema inmunitario, una parte importante del futuro de la inmunoterapia llega de manos de la inmunoterapia celular a menudo apoyada con la terapia génica. En el grupo de inmunoterapias celulares antitumorales, más allá de las clásicas vacunas antitumorales especialmente con células dendríticas y del uso de linfocitos infiltrantes de tumor (TILs, siglas derivadas de estos términos en inglés), ha sido la llegada de los linfocitos T con receptores antigénicos quiméricos (CARTs, acrónimo también del inglés) la que puede llevar esta revolución un paso más allá. La terapia CART es también ya una realidad tras la probación por la FDA (Food and Drug Administration en los Estados Unidos) y la EMA (European Medicines Agency) de dos “fármacos” para tratar leucemia linfoblástica aguda y linfoma no-hodgkin de estirpe B. Pero con ellos, nos llegan también un número inesperadamente alto de retos que debemos abordar, empezando por el propio concepto de “fármaco” que lleva intrínseco un montón de condicionantes y limitaciones hasta definir la mejor manera de hacer sostenible para un sistema de salud su aplicación.

En Europa, España está intentando definir nuevos enfoques para estos retos, y en ese sentido “el plan de abordaje de las terapias avanzadas en el sistema nacional de salud: medicamentos CAR” del ministerio de sanidad, consumo y bienestar social puede proporcionar herramientas para desarrollar soluciones que pueden llegar a ser ejemplos para otros países. La valentía de desarrollar estar soluciones para los retos que nos propone la terapia CART de una manera novedosa más allá de los citados condicionantes y limitaciones, puede constituir una oportunidad para abrir nuevas fronteras en estas terapias que nos acercan al futuro. Terapias que se redireccionan hacia el propio paciente como fuente de la solución del cáncer y muchas otras patologías.  

1000 Characters left